A escasos días de los comicios generales fijados para el 30 de noviembre, Honduras se encuentra inmersa en un ambiente de elevada crispación política que suscita interrogantes acerca de la libertad de prensa y la neutralidad institucional inherente al proceso electoral. Diversos reportes de entidades internacionales, junto con quejas de la sociedad civil, apuntan a un patrón de acoso a periodistas y a potenciales impedimentos en la organización logística de las elecciones.
Hostigamiento a periodistas y medios independientes
Más de treinta entidades internacionales, en colaboración con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), han manifestado su preocupación por el aumento de las coacciones dirigidas a los medios de comunicación autónomos. Conforme a estos informes, se han documentado los siguientes incidentes:
- Declaraciones del alto mando militar acusando a la prensa de liderar “campañas mediáticas disfrazadas” y de mantener presuntos vínculos con el crimen organizado.
- Acciones legales destinadas a obligar a los medios a revelar sus fuentes.
- Campañas de estigmatización, vigilancia digital y presión judicial que buscan limitar la cobertura crítica.
Organismos como Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras, Artículo 19 y el Comité para la Protección de Periodistas han solicitado garantías inmediatas para la libertad de prensa, señalando que el acoso institucional pone en riesgo el derecho de los ciudadanos a acceder a información confiable y a la transparencia democrática.
Supuestas injerencias militares durante el proceso de votación
Paralelamente, líderes de oposición y analistas han reportado posibles acciones de las Fuerzas Armadas que podrían afectar la imparcialidad del proceso electoral. Entre los señalamientos se incluyen:
- Retrasos en la coordinación de actividades y en la asignación de funciones logísticas esenciales.
- Mensajes públicos de carácter ambiguo que generan desconfianza sobre la neutralidad institucional.
- Omisiones en tareas clave que algunos sectores interpretan como un boicot indirecto.
Expertos en seguridad electoral han advertido que incluso la mínima percepción de parcialidad puede comprometer la credibilidad de los resultados. En este marco, la oposición ha solicitado un monitoreo reforzado durante el traslado de material electoral, considerado uno de los momentos más sensibles de la jornada, donde la participación militar es crucial.
Repercusiones institucionales y demandas internacionales
El cúmulo de peligros que acechan a los medios de comunicación y la potencial injerencia de las fuerzas armadas evidencian un ambiente de crispación institucional que desafía la gobernabilidad y la credibilidad en las entidades encargadas de los comicios. Tanto la esfera internacional como la ciudadanía organizada han reiterado sus peticiones al gobierno para:
- Asegurar la completa claridad en el desarrollo de los comicios.
- Observar rigurosamente el rol imparcial de las Fuerzas Armadas.
- Proporcionar un ambiente protegido para los reporteros y las empresas informativas.
Los expertos concuerdan en que el escenario actual constituye uno de los momentos de mayor crispación para los medios de comunicación y la confianza en los procesos electorales desde el restablecimiento democrático en Honduras. Diversas entidades internacionales registrarán y seguirán de cerca los acontecimientos, subrayando la necesidad de que las instituciones actúen con imparcialidad y salvaguarden las garantías de los ciudadanos.